Melindros o las soletillas de toda la vida

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Llevaba un tiempo oyendo hablar de los melindros, me insistían en que los probara, me decían que me iban a encantar y que eran perfectos para mojar en un buen chocolate a la taza. Yo no sabía qué eran los melindros, y cuando intentaban explicármelo no llegaba a imaginar de qué se trataba, pero cuando por fin los tuve delante no pude sino exclamar “Ay, leche, ¡pero si son soletillas! Claro que los conozco y sé que bien hechos son exquisitos. Esto lo vendían en el pueblo donde vive mi yaya, pero en tamaño XL”

Estos delicados y suaves bizcochos de forma alargada son conocidos en el mundo entero, pero parece ser que con muy distintos nombres: melindros en Cataluña, en inglés ladyfingers, en Italia savoiardi y en Castilla soletillas.

Son de lo más sencillo de hacer y se podría decir que es un básico de la repostería, como un fondo de armario, vamos, pues la masa (la del bizcocho genovés) se usa como base de bizcocho de tartas y brazos de gitano. Las versiones extranjeras son más secas, tipo galleta, para tiramisu (los ya citados savoiardi) o chalottas.

El secreto para convertirlos en soletillas es darles forma alargada con ayuda de la manga pastelera y espolvorear azúcar glas por encima antes de hornearlos.

Son tan irresistibles que cuando quise hacerles una foto para esta entrada ya no quedaba ni uno, así que la foto de arriba la he sacado del HuffingtonPost.

Las fotos que hay en la parte de la receta si que son de nuestra cosecha.

MELINDROS

150g azúcar
1 huevo
65g yemas (aprox 3 huevos)
90g claras (aprox 3 huevos)
150g harina, tamizada
Azúcar glas

Batir muy bien la mitad del azúcar con el huevo entero y con las yemas hasta obtener una mezcla bastante espesa y de color naranja pálido. Cuando hechos un poco de espuma sobre la misma masa el pegote que eches tiene que quedar por encima, que se note, no que se mezcle enseguida con el resto de la masa.

Montar a punto de nieve las claras con la otra mitad del azúcar.

Añadir 1/4 de las claras montadas y la harina a la mezcla de las yemas y mezclar con movinientos envolventes. Añadir el resto de las claras y seguir mezclando con cuidado pero cada vez más rápido, para que no pierda esponjosidad. Poner la mezcla en una manga pastelera con boquilla redonda y lisa.

Cortar papel vegetal en tiras de un 6 cms. Sobre el papel extender, con la ayuda de la manga, tiras de la masa de unos 8 cms de largo (tendréis extender la masa un poco en diagonal como en la foto).

En otra bandeja o superficie espolvorear abuendante azúcar glas, coger las tiras de papel por los extremos y volcarlas sobre el azúcar para que este se quede pegado a pegotones, en plan rebozado. Colocar de nuevo las tiras de papel sobre la bandeja de horno y a hornear durante unos 10 minutos a 170C.

Si no os atrevéis a volcar de golpe las tiras sobre el azúcar siempre podéis espolvorear la masa con mucho azúcar glas. Pero si no probáis no sabréis si podéis hacerlo…

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